Es Navidad. El teniente John McLane, de la policía de Los Ángeles, espera en el aeropuerto de Dulles, Washington, la llegada de su esposa. Mientras tanto, el coronel Stuart, un militar que ha sido expulsado del Congreso, organiza cerca de este aeropuerto con otros mercenarios profesionales una base de operaciones para liberar a un dictador sudamericano derrocado, al que se considera el mayor traficante del mundo.
Un tal Simon siembra el pánico en las calles de Nueva York haciendo explotar una serie de bombas y asegura que no dejará de hacerlo a menos que el agente John McClane acceda a jugar con él a un juego llamado «Simón dice». Con la ayuda de Zeus, un electricista de Harlem, el agente comienza una trepidante carrera para resolver las adivinanzas planteadas por el terrorista y al mismo tiempo, para averiguar sus intenciones
Estados Unidos. Un grupo terrorista bloquea el sistema de computadores que controla las comunicaciones, el transporte y el suministro de energía. El cerebro de la operación había estudiado minuciosamente hasta el más mínimo detalle, pero no había contado con John McClane, un policía de la vieja escuela, pero con los conocimientos necesarios para frustrar una amenaza terrorista de esta índole
Michael Corleone, heredero del imperio de don Vito Corleone, intenta rehabilitarse socialmente y legitimizar todas las posesiones de la familia negociando con el Vaticano. Después de luchar toda su vida se encuentra cansado y centra todas sus esperanzas en encontrar a un sucesor que se haga cargo de los negocios.